Por otro lado, el enfoque ecológico sitúa al individuo en su hábitat. El comportamiento no ocurre en el vacío; está moldeado por la disponibilidad de recursos, la presencia de depredadores y la competencia con otras especies. Maier dedica secciones extensas a la ecología del forrajeo, la selección de hábitat y la territorialidad, permitiendo entender cómo los animales se adaptan a entornos cambiantes. Contenidos Clave de la Obra