simboliza, para muchos, el fin de la supervivencia y el inicio de la florecencia. Es el año en el que se retoman proyectos personales que quedaron en pausa, sueños postergados y, sobre todo, laprioridad de la salud mental sobre la exigencia laboral.
La manifestación más visible de se encuentra en la industria del entretenimiento. Vivimos una era dominada por la nostalgia, un sentimiento que en 2024 ha alcanzado su punto de ebullición. Las plataformas de streaming y los promotores de conciertos han entendido que, en tiempos de incertidumbre económica y social, el público busca refugio en la certeza de lo que ya conoce y ama. El regreso 2024