La luz, por su parte, se filtra a través de las celosías de madera ( ajimeces ), creando patrones geométricos que se desplazan por el suelo a medida que avanza el día. Es una luz tamizada, dorada, que hace brillar los azulejos y la madera de cedro. Estas memorias lumínicas son efímeras, pero se repiten cada día, conectando el presente con el pasado más remoto.
In 1896, Spanish composer and guitarist Francisco Tárrega visited the Alhambra. Overwhelmed by its intricate stucco work and reflecting pools, he sought to capture the shimmering beauty of the palace in music. The result was "Recuerdos de la Alhambra" (frequently referred to as Memorias de la Alhambra), a piece that changed the landscape of classical guitar. memorias de la alhambra