El primer tomo nos presenta a Jeronimo Milo como un cazador de recompensas solitario en un mundo postapocalíptico. Sin embargo, a diferencia de otros antihéroes, Milo posee un secreto oscuro: es víctima de una maldición que lo obliga a vagar sin rumbo, luchando contra criaturas sobrenaturales mientras busca la redención. El arte, de trazos gruesos y claroscuros dramáticos, recuerda a clásicos como El Eternauta y Hellboy .